Los videojuegos como herramienta didáctica

Entretenimiento

Hace tiempo que los videojuegos son uno de los regalos estrella el día de Reyes, especialmente entre los niños y los jóvenes. No obstante, no tienen muy buena fama. Son muchas las voces que alertan de los peligros y de las consecuencias de hacer un mal uso: hábitos sedentarios, adicción, aislamiento, integración de valores violentos y sexistas, etc. ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de regalar un videojuego? Hay que prestar atención al valor que hay detrás de cada videojuego; no todos son machistas o violentos, y si nuestro hijo en quiere uno que lo sea, tenemos que mantenernos firmes y saber decir que no.

Más allá del entretenimiento

Es importante que los videojuegos, además de entretenimiento, ofrezcan aprendizaje. Son especialmente positivos aquellos que permiten emplear el pensamiento matemático u obligan a trazar estrategias. Sería el caso de títulos como Age of Empires, considerado uno de los mejores juegos en esta categoría. Además, los videojuegos tienen otras ventajas que pueden ser útiles para el futuro: ejercitan la habilidad visuoespacial –de movimiento en un espacio abstracto–, necesaria, por ejemplo, para los arquitectos.

Así pues, pueden resultar una maravillosa herramienta para combinar diversión, ejercicio cognitivo e incluso ejercicio físico. A pesar de que a menudo se piensa que sedentarismo y videojuegos van de la mano, títulos tan populares como Wii Sports, Wii Fit, Move Fitness, Just Dance o Dance Central también fomentan el ejercicio físico, sea con la gimnasia o el baile.

Los clásicos, una opción segura

No hay que hacer una busca muy exhaustiva para comprar videojuegos ‘blancos’ o educativos, porque los clásicos siempre funcionan. Juegos como Zelda, Super Mario Bros, Minecraft, Simcity o Tetris ayudan a desarrollar las capacidades estratégicas de los jóvenes. Todo aquello que esté relacionado con construir, sean empresas, imperios o modelos de ciudad, es positivo. En los dos primeros casos, las aventuras del protagonista obligan, muchas veces, a utilizar el ingenio; en Simcity, el jugador tiene que construir ciudades; y en Minecraft, colocar bloques. El último juego es una nueva versión –más compleja– del mítico juego de los ochenta.

Los videojuegos modernos también pueden tener estos valores. Es el caso de los populares Sims, que ofrecen la posibilidad de diseñar, construir y mantener una casa, o de Cities: Skylines, que también permite construir ciudades. Más juegos que pueden ser interesantes en este sentido son los de fútbol, como FIFA o Pro Evolution Soccer, puesto que permiten fichar jugadores y gestionar la economía del club como lo haría el mismo presidente, cosa que también se puede considerar estrategia.

¿Y cómo saber si un videojuego tiene valores positivos? Tanto los foros como las páginas especializadas y los canales de YouTube contienen mucha información sobre cada juego que sale al mercado. En las tiendas físicas, además, es fácil comprobar en la carátula si el videojuego contiene sexo o violencia y a partir de qué edad es adecuado.